El bienestar de nuestras vacas, lo primero

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Una de las cosas que caracteriza nuestro modelo de producción es nuestro sistema extensivo. Que quiere decir esto? Que nuestra producción ganadera aprovecha eficientemente los recursos del territorio con las razas de ganado adecuadas. Que compatibilizamos la producción con la sostenibilidad y que generamos servicios ambientales y sociales. Por otra parte también contemplamos otras claves: el uso de razas autóctonas, la movilidad del ganado y el bienestar animal. Además, nuestra actividad es esencial para el territorio y la sociedad, pues no solo genera productos de calidad, sino que también configura el paisaje, ayuda a controlar los incendios, regula los ciclos del agua y calidad del suelo, potencia la biodiversidad y conserva el patrimonio cultural y la identidad territorial.

Y cómo logramos esto?

Las y los ganaderos somos contingentes pero nuestras vacas son necesarias. Ellas son las que se encargan de tener la raya los incendios, de mantener los montes limpios, de conservar nuestro paisaje y de criar a los becerros. Por eso nosotros nunca pensaríamos en ellas como un número. Nuestras familias tienen un promedio de 25 vacas por ganadería y todas ellas tienen nombre. Conocemos cada una de sus peculiaridades: esta parece que tiene los ojos pintados, aquella otra tiene un cuerno retorcido… también el carácter: las que son más dóciles y amistosas y las que tiran más al monte (que también está bien, tiene que haber de todo).

Como decimos, no son un número, algunas llevan más de 20 años con sus humanos y, por supuesto, las llamamos por el nombre: Garrida, Palillera, Parrula, Rebordela, Rojiza, Teixa, Garduña, Gallarda, Rubia, Duquesa…

Ellas a lo suyo

Nuestras vacas se dedican a sus cosas: pacer libres por los montes y pastizales de Ancares. Algunos de nuestros cooperativistas las bajan dormir a la explotación y, en el caso de Piornedo, algunas durmen en las pallozas. Sin embargo, su estado habitual es libres, que es cómo debe ser. En raras ocasiones precisan servicio de veterinaria porque al estar en libertad enferman mucho menos.

Algunas son, incluso, muy aventureras y van con sus humanos a hacer la trashumancia hasta los Ancares bercianos para disfrutar siempre de los pastos más frondosos. Llevan un collar con GPS porque nos permite, mediante una aplicación, saber dónde están pero también su temperatura corporal para ver su estado de salud.

Control de las vacas de uno de nuestros cooperativistas

Es difícil verbalizar la simbiosis que se crea entre muchas de las vacas y los cooperativistas. Nosotros le damos lo mejor a ellas y ellas lo mejor a nosotros. No hay otra explicación. Nuestra tampoco es una relación dueño – animal sino que es de respeto y cuidado. Por eso, para nosotros, el bienestar animal lleva siendo una máxima desde que nuestros antepasados cuidaban sus vacas en las mismas montañas que nosotros lo hacemos ahora.

Larga vida a nuestras vacas felices!!

Anímate a venir a visitarnos cuando quieras para conocerlas!!